26.06.17 | MAGIA EN EL CIELO TANDILENSE


Integrantes del Grupo de Operaciones Especiales de la VII Brigada Aérea realizaron lanzamientos con paracaídas a bordo de un avión C-130 Hercules

Como parte de las actividades planificadas para el Ejercicio Cobra, personal del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), perteneciente a la VII Brigada Aérea de Moreno, realizó dos lanzamientos de paracaidistas a fin de mantenerse adiestrados en el área y establecer criterios conjuntos con personal del Escuadrón C-130 Hercules, aeronave desde donde se realizaron los saltos.

Para ello, se eligió una zona alejada del predio de la VI Brigada que permitió que las tareas pautadas pudieran realizarse sin inconvenientes a pesar de las condiciones meteorológicas desfavorables.

El capitán Álvaro Canevaro y el suboficial auxiliar Eduardo Reloz, integrantes del Equipo Control de Combate (ECCO) que opera en tierra y depende del GOE, fueron los encargados de delimitar y señalizar -durante las primeras horas de la mañana- la zona específica de lanzamiento y mantener permanente comunicación con la tripulación de la aeronave, a través de una radio mochila de alta frecuencia conectada especialmente.

Hasta que se autorizan los saltos estipulados, la función de ese equipo es “brindar la seguridad del lugar elegido, habilitándolo con determinados elementos como paños de señales y un punto de impacto a la vez que ofrecemos información sobre la dirección e intensidad del viento, datos necesarios para el recorrido que debe realizar la aeronave”, explica el oficial y el suboficial agrega: “Con esta cuestión resuelta se hace un trabajo conjunto entre el piloto; el navegante; el jefe de lanzamiento, que hace las últimas correcciones ya en zona, y el (Grupo) ECCO en el terreno”.

Haciendo referencia a la delimitación en sí, ambos coinciden en que la más utilizada es la que tiene forma de H porque es de fácil detección, sobre todo para el personal de Hercules con quienes están iniciando el adiestramiento. En este sentido, durante la jornada, se lanzaron dos grupos de los cuales el primer paracaidista en caer individualmente ofició de guía para realizar el cálculo de deriva. Como expone Reloz, “este salto permite evaluar el desplazamiento del paracaídas y corrigiendo el error, si es que lo hay, se lanzan los demás con el mismo rumbo y distancia. Como se trata de un adiestramiento, la zona se puede evaluar con un hombre de referencia o con una cinta desplegable de deriva”.

Tras finalizar ambos lanzamientos –que fueron de apertura automática- los militares comentaron que “esta actividad es más bien de rutina para nosotros ya que de manera bastante periódica hacemos este tipo de saltos pero desde helicópteros Bell 212 de la Brigada”.

Para orgullo del equipo se comprobó que todos los paracaidistas hicieron impacto dentro de la zona de lanzamiento y que cayeron en la línea de pasaje estipulada.

¡Misión superada!